Trilogía de Trajano · Volumen 3
La legión perdida
Trajano sueña con emular a Alejandro Magno conquistando Partia, el reino que ningún romano ha logrado someter. Pero las guerras en Oriente serán más crueles de lo imaginado. Legiones enteras desaparecen en el desierto. Roma alcanza su máxima extensión territorial, pero el precio será devastador. Este es el ocaso de Trajano, el mejor emperador que Roma jamás tuvo.
- Publicación
- 2016
- Páginas
- 1152
- Periodo
- 112-117 d.C.
La legión perdida: el final de la Trilogía de Trajano
La legión perdida (2016) es la tercera y última novela de la Trilogía de Trajano de Santiago Posteguillo, tras Los asesinos del emperador (2011) y Circo Máximo (2013). Ambientada en los últimos años del reinado de Trajano, sigue la campaña del emperador contra el Imperio parto, el conflicto en el que Roma alcanzó su máxima extensión territorial y que coincidió con el final de su vida. La trama entrelaza esa guerra oriental con la historia, siglo y medio anterior, de los legionarios romanos capturados tras la derrota de Craso en Carras (53 a.C.), el hilo del que toma su título la novela.
El trasfondo histórico
La novela se sitúa en el tramo 112-117 d.C., los años de la campaña parta de Trajano, el último gran conflicto exterior del Optimus Princeps y el episodio en que el Imperio romano tocó su techo territorial.
La disputa por Armenia y el estallido de la guerra (113-114 d.C.)
El detonante del conflicto fue Armenia, reino tapón entre Roma y Partia. Hacia 113 d.C. el rey parto Osroes I depuso al monarca armenio Axidares y colocó en su lugar a su pariente Partamasiris sin el consentimiento de Roma, que desde época julio-claudia reclamaba voz en la designación del trono armenio. Trajano marchó hacia Oriente y, en 114 d.C., invadió Armenia y la anexionó como provincia romana; Partamasiris murió mientras estaba bajo custodia de las tropas romanas, en un episodio que fuentes posteriores presentaron como una quiebra de la buena fe romana. La nueva provincia quedó administrada, junto con Capadocia, por Lucio Catilio Severo.
La conquista de Mesopotamia y la caída de Ctesifonte (115-116 d.C.)
En 115 d.C. las legiones avanzaron sobre el norte de Mesopotamia, con el general Lusio Quieto entre los mandos destacados de la ofensiva, y la región quedó organizada como provincia romana. La campaña continuó en 116 d.C. con la incorporación de Adiabene —vinculada a la nueva provincia de Asiria— y la toma de Seleucia y de Ctesifonte, la capital parta. Osroes I huyó, y entre el botín capturado figuraron una hija del rey y su trono de oro. Las tropas romanas descendieron hasta el golfo Pérsico, el punto de máxima extensión territorial que alcanzó jamás el Imperio.
El terremoto de Antioquía (13 de diciembre de 115 d.C.)
Mientras Trajano invernaba en Antioquía, un violento terremoto —con una magnitud estimada en torno a 7,5 y una intensidad máxima de XI en la escala de Mercalli— devastó la ciudad el 13 de diciembre de 115 d.C. Las fuentes antiguas manejan una cifra de víctimas muy elevada (del orden de las 260.000), que los historiadores modernos consideran difícil de verificar. El propio Trajano logró salir por una ventana del edificio en que se alojaba y sufrió solo heridas leves; el cónsul Marco Pedón Vergiliano murió a causa del seísmo. La reconstrucción de la ciudad, iniciada bajo Trajano, se prolongaría en el reinado de Adriano.
Las revueltas de Oriente y el repliegue: la Guerra de Kitos y el asedio de Hatra (116-117 d.C.)
El éxito militar resultó efímero. Varias ciudades recién sometidas —entre ellas Seleucia, Edesa y núcleos de Mesopotamia— se rebelaron contra la ocupación romana. De forma paralela estalló la llamada Guerra de Kitos (115-117 d.C.), una revuelta de las comunidades judías de la diáspora en Cirenaica, Egipto y Chipre —en esta isla, dirigida por un caudillo llamado Artemión—, que Roma sofocó con dureza; Trajano envió refuerzos al mando del prefecto del pretorio Quinto Marcio Turbón, y Egipto y Cirenaica no quedaron pacificados hasta el otoño de 117 d.C. Ante la dificultad de sostener el control directo del sur de Mesopotamia, Trajano coronó en Ctesifonte a Partamaspates, hijo de Osroes, como rey cliente, acto conmemorado en la acuñación Rex Parthis Datus («un rey dado a los partos»). Hacia 116 d.C. intentó además tomar la ciudad de Hatra, pero el asedio fracasó por las dificultades de abastecimiento y el deterioro de la salud del propio emperador, lo que forzó la retirada.
La muerte de Trajano y la sucesión de Adriano (117 d.C.)
Con la salud quebrantada, Trajano emprendió el regreso hacia Roma dejando a Adriano al frente de Siria y del ejército de Oriente. Su estado empeoró durante el viaje y murió en Selinunte, en Cilicia, el 8 de agosto de 117 d.C.; la ciudad sería rebautizada Trajanópolis en su honor. La noticia de que Trajano había adoptado a Adriano como hijo y sucesor se hizo pública en Antioquía el 9 de agosto, y los relatos antiguos —encabezados por Casio Dión— atribuyen a la emperatriz Plotina un papel decisivo en asegurar esa sucesión. Ya como emperador, Adriano abandonó los territorios conquistados más allá del Éufrates —Armenia, Mesopotamia y Asiria—, devolviendo la frontera oriental a su trazado anterior y poniendo fin a la expansión iniciada por su antecesor.
Personajes Principales
Tres personajes con ficha propia en este sitio aparecen vinculados a La legión perdida:
- Marco Ulpio Trajano (emperador) — protagonista de la saga; en esta última entrega libra su campaña contra Partia y muere en Cilicia en el 117 d.C.
- Adriano (emperador) — pariente y sucesor de Trajano; gobierna Siria durante la campaña oriental y es proclamado emperador tras la muerte de su antecesor.
- Plotina (familia) — esposa de Trajano; los relatos antiguos le atribuyen un papel decisivo, en agosto del 117 d.C., para asegurar la sucesión de Adriano.
Ediciones
Existe una edición en audiolibro, titulada La legión perdida: El sueño de Trajano, narrada por Luis Pinazo y publicada por Planeta Audio.
Recepción Crítica
En su reseña para Todoliteratura, el crítico José María Manuel García-Osuna valoró favorablemente la novela y destacó cómo Posteguillo estructura el relato en torno a dos episodios del enfrentamiento entre Roma y Partia —la derrota de Craso en Carras (53 a.C.) y la campaña de Trajano siglo y medio después—, subrayando el conocimiento del autor sobre la historia romana antigua.
Lo que viene después
Con La legión perdida se cierra la Trilogía de Trajano. En su bibliografía, Posteguillo no continuó la historia de los Antoninos: su siguiente novela fue Yo, Julia (2018), con la que ganó el Premio Planeta y que abre la saga dedicada a Julia Domna, ambientada décadas después, en tiempos de la dinastía Severa.
Datos rápidos
- Colección
- Trilogía de Trajano
- Volumen
- 3 de 3
- Publicación
- 2016
- Páginas
- ~1152
- Periodo histórico
- 112-117 d.C.
- ISBN
- 978-84-08-15108-1
Personajes
Personajes de «La legión perdida»
Historia real
El contexto histórico de «La legión perdida»
Los hechos reales de la Antigua Roma en torno a los que se teje la novela.
- 117 d.C.
Muerte del emperador Trajano
Trajano, el Optimus Princeps, muere en Selinus (Cilicia) tras expandir el Imperio a su máxima extensión.
Preguntas frecuentes
Sobre La legión perdida
¿De qué trata «La legión perdida»?
Trajano sueña con emular a Alejandro Magno conquistando Partia, el reino que ningún romano ha logrado someter. Es el volumen 3 de la Trilogía de Trajano, de Santiago Posteguillo.
¿Qué hay que leer antes de «La legión perdida»?
«La legión perdida» es el volumen 3 de la Trilogía de Trajano; conviene leer antes «Circo Máximo». Aun así, cada saga puede empezarse de forma independiente.
¿Cuándo se publicó «La legión perdida»?
Se publicó en 2016.
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ISBN 978-84-08-15108-1
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